Hay quien dice que a partir de los 35 años de edad el cuerpo y la figura “ya no son lo que eran”, pero el verdadero cambio puede comenzar a los 40. Es entonces cuando la mayoría de mujeres notan que su figura se ha ensanchado y que, pese a comer menos, la zona abdominal está casi siempre más hinchada.
A no ser que seas un deportista habitual, ahora tu cuerpo trabaja algo más lento. Y el culpable no es otro que el descenso de estrógenos que ya se empieza a producir en tu interior. Esa hormona influye en muchas funciones del organismo de la mujer, por eso te ayuda a mantenerte en perfecto equilibrio. Cuando sus niveles empiezan a descender…
Se reduce el metabolismo basal. De ahí que tus órganos pidan menos calorías y engordes con más facilidad.
La grasa se distribuye diferente. Ahora se acumula más en la zona del abdomen, las caderas y los senos.
Dicho así, parece una maldición de la que es imposible escapar pero no es así, si sigues una alimentación adecuada para esta edad en la que el organismo se está readaptando en cuanto a cambio de peso, estado de ánimo o incluso la piel puedes mantener una línea adecuada y saludable.






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