
El cabello, la igual que el rostro, requiere un cuidado especial de acuerdo a sus características. Champús los hay de todos los gustos, pero solo puedes usar el que le va a tu tipo de cabello.
Además de un buen champú, es necesario usar un acondicionador. Debes evitar a toda costa que tu cabello se reseque, de lo contrario de despegará la cutícula. Asimismo evita lo más que puedas usar el secador, es mejor dejar secar el cabello al aire libre.
Una opción muy buena y natural para el cabello seco son las mascarillas de yogur o miel con un masaje capilar para estimular la acción de las glándulas sebáceas. Otros grandes enemigos del cabello seco son los tintes y las permanentes.
A quienes no se cortan el cabello con mucha frecuencia se les abren las puntas, lo que provoca pequeños desgarros en la cutícula. Por eso, insisto con el acondicionador. Déjalo actuar un minuto y luego enjuaga tu cabello con abundante agua. Para peinarte usa un peine con los dientes muy separados.
Si tu cabello es graso, lávatelo con agua fría, esto ayuda a cerrar los poros del cuero cabelludo, y así disminuya la producción de sebo. Entre algunas de los factores que contribuyen a la formación de sebo en el pelo son una alimentación rica en grasas y la toma ciertos medicamentos, como los antidepresivos.
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